
Actualmente, los jóvenes seguimos enfrentados a viejos paradigmas que son inconcientes en la realidad, que se hacen presentes con la continuidad del tradicionalismo y el ideal de libertad; el mas evidente es el “paradigma social del modelo de joven” que se especifica en la necesidad de amoldar y acondicionar el “futuro del país” donde se concibe la perfección del joven en términos de productividad. El deseo es tan cruel, que lo que se quiere lograr es un joven que adquiera reconocimiento en términos lucrativos, que se ubique en un escalafón superior al hijo del vecino, al amigo…en fin el joven concebido desde el falso ideal de familia, lo que afortunadamente se rompe gracias a la capacidad de decidir y de actuar de los jóvenes y mas cuando se involucran en procesos como los emprendidos desde Redepaz.
Redepaz, allí donde se tiene la oportunidad de vivir expectativas, experiencias, sueños e imaginarios… cuando se comparte una palabra, un mensaje o un símbolo, en las caminatas, en los encuentros, en las novenas; pero hablamos de compartir no únicamente con un saludo, sino compartir un beso, un abrazo, compartir una sonrisa, una mirada y porque no un sueño con afecto.
Se observa el contexto, se comparte con el otro, ese otro que necesita de mí, que necesita de todos, “porque todos somos uno y uno somos todos”.

Las caminatas, que permiten un reencuentro con el otro, con el vendedor ambulante que expresa sus ganas de empoderarse de su barrio, de su gente y de su trabajo, para transformar un país que nos ataña a todos, que habla desde sus vivencias pequeñas hasta las mas grandes, no le importa el que dirán, ni el como lo hará, solo le importa el luchar y ganar, igual que nosotros los jóvenes que por encima de los estereotipos existentes deseamos estar dentro de un circulo de amigos, de “parceros”, con cuchos bacanes que nos dejen expresar lo que sentimos y queremos, lo que se hace en un taller, un encuentro, una caminata por Ciudad Bolívar o San Cristóbal….donde se permite verdaderamente ser digno y reconocer nuestra soberanía.
El pertenecer a estos procesos en Redepaz, nos permite ser Jóvenes y ser libres, rompiendo con ese paradigma de la juventud, y haciendo de nuestra vida, un cúmulo de conocimientos provenientes de experiencias y lecturas que vivimos y aprehendemos de una realidad que es cambiante.
Un aporte a la cultura de paz, a la ampliación de procesos de organización, de iniciativas y de continuidad, es lo que se obtiene con estas acciones, cuando la vida se observa desde una visión sinérgica y holistica que no es fácil de explicar y que se enfrenta a estigmas sociales, pero que poco a poco vamos superando con todos aquellos procesos que hacemos y generamos en pro del bienestar social en el barrio, la localidad, la ciudad y el país, rescatando la relación entre mente y corazón; ser sentipensante, donde el trabajo social prevalece, fortaleciendo la organización e interrumpiendo cualquier forma de rechazo y exclusión social.
Finalmente, desde los Jóvenes del Sur de Bogotá, para todos y todas las constructoras de paz un abrazo grandote y un fraternal saludo de paz….
