No hay tiempo que perder, no hay razones para no actuar, sólo una decisión humana y no política de las partes puede salvar la vida de Ingrid y de los demás secuestrados gravemente enfermos. La primera acción, debe ser que las partes (Gobierno y guerrilla), permitan la entrada a la selva de UNA SALA DE URGENCIAS HUMANITARIA, un helicóptero ambulancia, que se convierta en un espacio blindado por un organismo internacional humanitario (Cruz Roja u otro), para que atienda y retire a los secuestrados enfermos antes de que se mueran, así se ha hecho de acuerdo a las normas del DIH, se crean corredores humanitarios para atender a los niños, a los enfermos y a los heridos civiles, o como de hecho se ha hecho recientemente en territorio colombiano para liberar a 6 secuestrados durante el presente año. La segunda es que no podemos quedarnos sentados esperando un desenlace fatal, tenemos que actuar como sociedad.
Es urgente presionar soluciones para lograr la libertad de todos los secuestrados, el Gobierno Nacional y las FARC deben dar pasos ciertos en la búsqueda de un acuerdo para que pronto sea realidad la liberación de todos, en ambas partes está la gran responsabilidad de la vida de estas personas que tanto han sufrido.
Por nuestra parte a los civiles no nos queda otra que seguirnos expresando con nuestra propias dinámicas entre ellas la de la movilización, así como lo hemos hecho de manera contundente, desde el año pasado, cuando el jueves 5 de julio de 2007, reaccionamos frente la muerte de los diputados de Valle, durante este año, el 4 de febrero contra la violencia de las FARC, el 6 de marzo por todas las víctimas especialmente las agredidas por los paramilitares y hace unos días en el concierto “Paz sin fronteras” organizado por Juanes.
El deber de la ciudadanía es ganar la calle y la palabra para garantizar que las reglas de la democracia se cumplan, “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento” dice nuestra carta política, no tenemos paz, la vida se encuentra permanentemente en peligro a causa de un conflicto armado que lleva mas de 40 años y no hemos logrado terminar, la libertad de las personas se negocia al arbitrio de quienes hacen uso de las armas y creen que nos representan.
¡Basta ya! No permitamos que la vida y la libertad de las personas sigan siendo el botín de la guerra. Por la salud y la libertad de Ingrid Betancourt, de Oscar Lizcano, de Alan Jara y de todos movilicémonos el próximo viernes 4 de abril a las 12 del día. Si usted no puede ir a las marchas, salga a la puerta de su casa o de su lugar de trabajo, pite, saque pañuelos blancos, banderas, invéntese una forma de participar, de todas maneras puede hacer algo en demostración de su solidaridad con todos los secuestrados.
Invito a todos los medios de comunicación a contribuir de manera decidida con esta movilización, a las personas que influyen en la opinión pública nacional, a las familias afectadas por este flagelo, a las organizaciones de mujeres, a los gremios, a las iglesias, a los centros educativos, a los sindicatos, a los partidos políticos, a las iniciativas de paz, a las organizaciones de derechos humanos. Todos y todas a exigir de manera inmediata una solución que no es otra que la libertad.
ANA TERESA BERNAL M
Presidenta colegiada de REDEPAZ
Comisionada CNRR
Red Nacional de Iniciativas por la Paz y contra la Guerra