Artículo tomado del periódico El Mundo (Medellín). Edición 29 de enero de 2007 (ver original)

La región de los Montes de María, municipios como Zambrano, San Onofre y Carmen de Bolívar, serán algunos de los destinos donde las Madres compartirán con otras víctimas.
Motivar a las víctimas de la violencia para que se organicen, se movilicen, salgan del anonimato y tengan la fuerza suficiente para reclamar sus derechos.
Ese será el objetivo de la correría que desde ayer, emprendieron por la Costa Norte de Colombia 10 integrantes de la Asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria, gracias a la invitación hecha por la Diócesis de Magangue y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –Pnud-.
Municipios como Magangue, Zambrano, San Onofre, Carmen de Bolívar y la región de los Montes de María, fuertemente afectados por el conflicto armado; y ciudades como Cartagena y Sincelejo, serán algunos de los destinos donde estarán las Madres por espacio de 15 día aproximadamente, compartiendo con hombres, mujeres y niños afectados por las disputas entre guerrilla, paramilitares y narcotráficantes.
En cada una de estas localidades, las Madres de la Candelaria asistirán a conversatorios, movilizaciones, intercambiarán experiencias de organización, programarán plantones similares a los que realizan en Medellín y promoverán entre las víctimas, la necesidad de organizarse como movimiento.
“Con esta visita, nosotros esperamos visibilizar el problema de las víctimas, sobre todo de zonas como los Montes de María y los sobrevivientes de la masacre de El Salado. Queremos escuchar sus quejas, que su voz sea escuchada, porque allá poco se hacen sentir”, señaló Teresita Gaviria, presidenta de la Asociación.
La delegación contará con el posible acompañamiento de representantes de la OEA, el cantautor John Harold Dávila y de la comisionada nacional Ana Teresa Bernal.
Para la comisionada Ana Teresa Bernal, la visita de las Madres de la Candelaria reviste vital importancia, pues constituye el primer paso para la conformación de un movimiento nacional de víctimas, donde tengan cabida tanto los afectados por las acciones de los paramilitares como por las de la guerrilla, y de todas las partes del país.
Según Bernal, la Asociación Caminos de Esperanza puede considerarse como un ejemplo nacional de organización, que ha hecho sentir su voz aún en medio de la crudeza de un conflicto interminable y una sociedad indolente.
“En muchas regiones del país han habido casos de victimización muy terribles, pero el problema es que las personas no han podido organizarse, movilizarse, desahogarse de su dolor, defender sus derechos. El ejemplo que le puedan transmitir las Madres de la Candelaria va a ser muy importante, sobre todo en este proceso en el que las víctimas tienen el derecho de acceder a verdad, justicia y reparación”.
Precisamente la creación de un movimiento nacional de víctimas, ha sido uno de los propósitos que desde el año anterior, viene impulsando la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.
Además de hacerlas visibles ante la opinión pública, las víctimas organizadas bajo la figura de un movimiento nacional tendrían la posibilidad de presionar políticamente por la verdad de lo que pasó y de acceder a reparaciones colectivas.
El sábado en la noche, cuando partían rumbo a Magangue, las 10 integrantes de la Asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria fueron víctimas de un atraco, a la altura de “Alto de Matazanos”, jurisdicción del municipio de Donmatías.
Según informó la presidenta de la Asociación, Teresita Gaviria, un grupo de hombres armados abordó el bus en el sitio conocido como “Alto de Matazanos”, y despojó a los pasajeros de sus pertenencias. Además del susto producido por el insuceso, la delegación compuesta por las Madres, el sacerdote Carlos Arias, de la Diócesis de Magangue y el cantautor Jonh Harold Dávila, reportaron la pérdida de dinero y objetos personales.
“Uno va a hacer una labor de paz, y la guerra nos sigue persiguiendo. No hay derecho”, declaró indignada Gaviria.
Red Nacional de Iniciativas por la Paz y contra la Guerra