Con la esperanza de tejer una cadena de afectos que logre hacer un conjuro contra la muerte impuesta por la atrocidad de quienes detentan armas, trescientas mujeres y hombres víctimas de la violencia, procedentes de las diferentes regiones del país, se reunieron desde el pasado lunes 10 hasta el 12 de septiembre en Bogotá en el Encuentro Nacional de Madres por la Vida, en el marco de la Semana por la Paz 2007, cuyo lema es: “la verdad vence a la impunidad. La verdad, fuerza de la paz”. [Ver la galería completa->

En el acto de lanzamiento, Ana Teresa Bernal, Presidente colegiada de Redepaz e integrante de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, señaló que “la Semana por la Paz es el espacio para hacer visible lo invisible y ese es el propósito del Encuentro Nacional de Madres por la Vida, hacer visible el dolor de miles de colombianas y colombianos anónimos que han sufrido desgarradoramente las consecuencias de la violencia”.
Recordó que hace 9 años, en el trabajo de hacer visible lo invisible, en el marco de Semana por la Paz, Redepaz se encontró con integrantes de las que conformarían la Asociación Caminos de Esperanza “Madres de la Candelaria”, Premio Nacional de Paz 2006. “Así se han gestado diversos procesos de ciudadanos y ciudadanas que trabajan por la paz. Pero hoy las protagonistas centrales son las madres por la vida y su convocatoria a construir un gran movimiento nacional”.
Finalmente, luego de reconocer el aporte de la comunidad internacional y de las organizaciones de mujeres existentes en el país, dijo a las madres “Madres, ustedes que ante la saturación del crimen se han ido volviendo las madres de todos y han construido una nueva forma de maternidad social, que han cambiado el cuidado de la casa, de la ropa, de la comida, por el cuidado de los derechos de las personas, por el cuidado de la vida, sean protagonistas de la verdad y la justicia, nunca de la venganza”.
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El Encuentro, que fue presentado por Marisol Garzón, hermana del periodista asesinado Jaime Garzón, cuya imagen quedó congelada por más de dos minutos, contó con la participación de la comunidad internacional: Fernando Calado, de la OIM; Ileana Baca, de Usaid; Sergio Caramagna, de la OEA; Raúl Rossende, de OCHA; Rosa Elcarte, de la AECI; Eduardo Pizarro, Presidente de la CNRR; Clara de Rojas, Yolanda de Pinto, profesor Gustavo Moncayo y Margot de Pizarro, entre otros.
El evento continuó el martes, con mesas de trabajo para la preparación del documento base del Movimiento Nacional de Madres por la Vida.
El miércoles 12 fue el momento cumbre. Las 300 mujeres y hombres, venidas de todas las regiones del país, preparadas con pancartas, con fotos de sus desaparecidos, asesinados o secuestrados, marcharon desde el Hotel Bacatá hasta la Plaza de Bolívar donde presentaron las conclusiones del Encuentro. En todo momento gritaban consignas como:
• ¿Quiénes somos? ¡Somos madres por la vida! ¿Qué queremos? Verdad, justicia y reparación. ¿Qué queremos? Paz, vida y libertad.
• Ayer nos restaron y nos dividieron. Hoy nos sumamos y multiplicamos.
• Los queremos vivos, libres y en paz.
• Colombia somos todos y todas, defendamos juntos la vida.
El aporte musical estuvo a cargo de los artistas Liliana Montes y Cesar López quines cantaron canciones alusivas a la paz, pero una que estremeció a todos los asistentes fue la canción de Mercedes Sosa “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
Es importante destacar las palabras de la comunidad internacional, también de la Senadora Cecilia López, quien señaló que pondría a tramitar el documento final del Encuentro en el Congreso, de los presidentes colegiados de Redepaz: Ana Teresa Bernal, Luis Emil Sanabria y Carlos Iván Lopera y de la señora Margot de Pizarro, quien en forma muy emotiva, pidió a todos los colombianos, representados en ese evento, Perdón por el mal que pudo haber causado su hijo, quien fue asesinado, Carlos Pizarro Leongómez.
Pero el acto súblime y que hizo correr lágrimas no sólo de las mujeres y hombres víctimas de la violencia sino de todos los allí presentes fue cuando empezaron a tejer el mapa de la memoria, un gran mapa de Colombia que hasta hoy estuvo izado en la Plaza de Bolívar, donde estaban las fotos de sus desaparecidos, asesinados o secuestrados. Cada vez que iban tejiendo con lana una foto con otra, sus lágrimas derramaban y más duro era para aquellas que no sólo tenían uno o dos familiares sino hasta tres de sus hijos asesinados, allí en el mapa. Y es que, expresaban muchas de ellas “cuando se pierde a un esposo o esposa, se queda viudo o viuda; cuando se pierde una madre o un padre se queda huérfano o huérfana pero cuando se pierde un hijo... qué?. No hay término para expresar ese dolor”.

Adjunto palabras de Ana Teresa Bernal, en la instalación del encuentro y el documento-base del Movimiento Nacional de Madres por la Vida
Red Nacional de Iniciativas por la Paz y contra la Guerra