REDEPAZ


Red Nacional de Iniciativas por la Paz y contra la Guerra

Carta abierta a Ingrid Betancourt

Lunes 3 de noviembre de 2008

Pensando en la necesidad de una conciencia colectiva de respeto a la vida y la dignidad de todas las personas en la sociedad colombiana" Ana Teresa Bernal M.

Querida Ingrid: cuando escribo tu nombre me evoca dignidad, hace días quería dirigirme a ti con el propósito de manifestarte lo mucho que te admiro y lo feliz que me sentí el día de tu liberación junto a los demás compañeros de cautiverio. Muchas veces lloré de impotencia cuando veía las fotos de las pruebas de supervivencia en las que parecía que nos los volveríamos a ver con vida.

La única manera que tenía para desahogar esa impotencia era convocando a las movilizaciones por la libertad, todas por iniciativas hechas desde diferentes orígenes ciudadanos y en los últimos tiempos apoyadas por los medios de comunicación. Y digo en los últimos tiempos porque no siempre fue así, tuvimos que vivir muchos dolores y tragedias para que la sociedad colombiana se movilizara masivamente y con contundencia contra el secuestro y por la libertad.

Este año ha sido significativo en la movilización ciudadana por la libertad de los secuestrados, además de convocatorias regionales, se realizaron a la fecha 4 marchas nacionales que contaron con la participación de millones de colombianos y colombianas. Hay quienes aún preguntan si sirve de algo movilizarse, si toca de alguna manera la conciencia de los victimarios, si llega el mensaje, en fin, si es útil. Yo siempre respondo que nada más útil para una sociedad que hacer visible y público el dolor y la indignación que nos causa cualquier acto contra la vida y la dignidad de un ser humano. La mejor manera de educar es con el ejemplo y Colombia, sí que necesita de esta pedagogía, Cuan grabado habrá quedado el sentimiento de amor por la libertad en los niños que caminaron al lado de sus padres pidiendo por la libertad de todos los secuestrados.

Desafortunadamente los colombianos no alcanzamos a saborear las dichas, cuando nos invaden las tristezas. El domingo pasado estuvimos regocijados con la libertad de Oscar Tulio Lizcano, lloramos de alegría frente al televisor al verlo haciendo semejante esfuerzo por hablarle al país y contarle que había alcanzado la libertad después de la osadía de fugársele a sus captores. Pero la dicha duró poco, porque algo que hacía días rondaba como una posibilidad, se convirtió en una realidad profundamente dolorosa: los jóvenes desaparecidos de Soacha según la Comisión creada por el propio Gobierno anunciaba la destitución de 27 militares al parecer por tener que ver con esta macabra desaparición. No soy juez para hacer un veredicto definitivo sobre las responsabilidades, pero lo cierto es, que ésta, es la punta de iceberg que está mostrando la gravedad de un fenómeno que se viene dando desde hace mucho tiempo: la desaparición forzada de personas.

El país tiene conocimiento de la convocatoria que desde hace unos días se viene anunciando y de la cual haces parte, pues hiciste mención en el discurso el día de la entrega del Premio Príncipe de Asturias, para que el próximo 28 de noviembre Colombia se movilice por la libertad.

REDEPAZ, iniciativa ciudadana que conoces desde hace tiempo, ha dicho sin lugar a dudas que pondrá todo su empeño en ayudar a que esta movilización sea grandiosa y un gran mensaje de navidad para todas las personas que siguen secuestradas. Sin embargo, queremos que en aras de hacer un reconocimiento al sufrimiento de todas las víctimas, se reconozca que además del flagelo del secuestro, también nuestro país sufre desde hace mucho tiempo el oprobio de la desaparición forzada.

Por esta razón me dirijo a ti, antes, hubiera querido darte un largo abrazo de bienvenida, de admiración, de afecto, pero las circunstancias me obligan a escribirte para buscar en ti un eco a esta solicitud que tiene por dolientes a miles de madres que vieron un día salir de sus casas a sus hijos ilusionados por algo y nunca más regresaron. Algunas han podido hallar los cuerpos sin vida, sin tener explicaciones de qué fue lo que ocurrió. Otras, la mayoría, los siguen buscando y sus vidas se destrozaron como se han destrozado las de las familias de los secuestrados.

Colombia encontrará la paz sólo si es posible que a cada cosa la pongamos en el lugar que le corresponde, no escondamos las principales causas de los problemas que nos aquejan y propendamos por salidas urgentes a los mismos. Es un hecho que la degradación del conflicto armado interno nos llevó a situaciones de violencia aterradora como lo he podido comprobar en mi paso por la Comisión de Reparación y Reconciliación y si nos unimos todos y todas con la conciencia de que podemos superarlo seguramente saldremos adelante.

Por todo esto, y convencida de caminar hacia un horizonte de reconciliación que nos merecemos, te propongo a ti, a los medios de comunicación y a toda la sociedad que el próximo 28 de noviembre salgamos a la calle a marchar con el siguiente emblema:

POR LA VIDA Y LA LIBERTAD: NO AL SECUESTRO Y A LA DESAPARICION FORZADA.

Ana Teresa Bernal M Presidenta Colegiada REDEPAZ

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